En el artículo sobre mi día a día con el Passat conté cómo es vivir con él. Aquí cuento la parte anterior: por qué lo busqué, qué comprobé antes de pagar, qué defectos tenía y cómo conseguí bajarlo 800 €. Es una compra real, de un Volkswagen Passat B6 de 2008 con el motor 3.2 V6 FSI, tracción 4Motion y cambio DSG de 6 marchas, con 320.000 km, y la cuento tal como fue, con sus pros y sus contras.
La compra en 30 segundos
- Lo que buscaba
- Un coche con motor grande, preparado para hacer muchos kilómetros, con cambio automático y un máximo de 8.000 €
- Cómo lo encontré
- Por un amigo, que lo vio y me llevó a conocer al dueño
- Qué comprobé
- Historial de mantenimiento completo (motor, caja y Haldex) e informe de tráfico
- Defectos conocidos
- Un golpe frontal leve ya reparado, varios bollos y la puerta del conductor, que no abría desde fuera
- Precio
- Pedía 7.500 € y lo dejé en 6.700 €
Qué buscaba y por qué
Mi punto de partida era sencillo: un coche con motor grande, pensado para hacer kilómetros y más kilómetros, con un presupuesto de 8.000 € como máximo. Y había un requisito que no admitía discusión: que fuera automático. Tuve un accidente de moto y tengo limitaciones en el brazo derecho, así que una caja manual no era una opción cómoda para mí.
Ese filtro, el cambio automático, hace que la búsqueda sea distinta a la de quien solo mira el precio y el kilometraje. Con 8.000 € y esa condición, las opciones modernas y pequeñas se quedan fuera enseguida, y el mercado de berlinas grandes con muchos kilómetros se vuelve interesante.
Lo que miré antes de decidirme
Antes de dar con el Passat vi varios coches por Wallapop. Estas fueron las dos líneas que exploré:
- SEAT León de 2014 a 2019 con el motor 1.5 TSI, tanto en carrocería compacta como familiar. Lo descarté por precio: había muchas unidades por encima de lo que podía permitirme.
- Audi A3 con el mismo motor 3.2 V6 que mi Passat, también con tracción a las cuatro mediante Haldex. Es un coche muy parecido al Golf R32. Lo vi, pero no acabó de convencerme, igual que otros modelos que fui viendo.
En medio de esa búsqueda apareció un amigo con una unidad concreta: el Passat que acabé comprando. Fue una de esas veces en las que el coche te encuentra a ti, y no al revés.
Qué comprobé antes de pagar
Con 320.000 km, lo que de verdad importa es cómo se ha cuidado, no el número del cuentakilómetros. El vendedor presentó todo el historial de mantenimiento, con las revisiones hechas cuando tocaba en tres puntos clave: motor, caja de cambios y Haldex. Es justo lo que más miedo da en un coche de este tipo, y por eso fue lo que más pesó en mi decisión.
Aun así, no me fié solo de los papeles. Antes de cerrar nada saqué un informe de tráfico a través de Transferencia24, un servicio privado de gestión de trámites (no es un organismo oficial). Ese informe recoge datos del vehículo, y gracias a él supe un detalle importante que conviene comprobar siempre: el coche había tenido un accidente.
Lo que tenía el coche: accidente, bollos y una puerta rebelde
No lo escondo, porque es parte de por qué pude negociar:
- Un golpe frontal leve. No fue estructural. Se cambió la aleta derecha y el faro, y se ajustó y alineó el paragolpes delantero.
- Varios bollos en la carrocería.
- La puerta del conductor no abría desde fuera. Al abrir el coche con la llave, la puerta no cedía con la maneta exterior: solo abría desde dentro, o bajando las ventanas para tirar de la maneta interior. Una vez abierta, ya se podía abrir desde fuera con normalidad.
Este último fallo lo resolví cambiando la cerradura, y el problema desapareció. Cuento los detalles de esa reparación (61 € la pieza, instalada por mí) en el otro artículo.
Un accidente frontal leve, bien reparado y sin daño estructural, no es en sí mismo un motivo para descartar un coche de esta edad. Lo importante es saberlo, valorar cómo se ha reparado y, si puedes, ajustar el precio a lo que ves.
La negociación: de 7.500 a 6.700 €
El vendedor pedía 7.500 €. Mi argumento no era regatear por regatear: había varios bollos y el problema de la puerta del conductor, cosas reales y visibles. Con eso sobre la mesa conseguí bajarlo a 6.700 €, 800 € menos.
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Precio pedido por el vendedor | 7.500 € |
| Precio que pagué | 6.700 € |
| Rebaja conseguida | 800 € |
| Tasa de la DGT por el cambio de titularidad | 55,70 € |
Dentro de mi presupuesto de 8.000 € quedó margen para cualquier imprevisto. Eso es algo que recomiendo siempre: no gastes el presupuesto entero en el coche, porque un coche de segunda mano de este kilometraje siempre pide algo al principio.
El cambio de nombre: por la web de la DGT
El cambio de titularidad lo hice a través de la web de la DGT, sin gestoría. La tasa que pagué fue de 55,70 €. Es un trámite online que se hace desde casa, y es la forma más barata de hacerlo, aunque exige tener a mano la documentación y que el vendedor colabore en su parte.
Ten en cuenta que esa tasa es solo la de la DGT. Al comprar un coche de un particular también existe el impuesto de transmisiones patrimoniales, cuyo importe depende de tu comunidad autónoma y del valor del vehículo, así que conviene consultar el tuyo antes de comprar.
Si estás valorando una compra de ocasión, repasa la guía sobre qué mirar antes de comprar un coche de segunda mano.
¿Lo volvería a comprar?
Sí. Es un coche que vale lo que pagué, y más. Lo mejor de la compra fue la combinación: una berlina grande, larga y potente, con cambio automático y una mecánica que, según el historial, había tenido el cuidado que necesita. Lo malo es lo que ya sabía antes de comprarlo: el consumo, que puedes ver con cifras reales en mi otro artículo.
Se lo recomendaría a cualquiera que busque una buena berlina grande y potente y entienda que el combustible forma parte del precio. Y, si vas a comprar uno parecido, mi consejo es el mismo que me funcionó a mí: exige el historial de mantenimiento, saca un informe del vehículo antes de pagar y negocia con argumentos reales.