
Comprar un coche de segunda mano sin revisar nada es la forma más rápida de acabar pagando una factura de taller a los pocos meses. Este checklist cubre lo esencial, tanto si compras a un particular como a un profesional.
1. Documentación, antes de nada
- Permiso de circulación y ficha técnica: comprueba que los datos (marca, modelo, matrícula, VIN) coinciden exactamente con los del coche que tienes delante.
- Último recibo del impuesto de circulación (IVTM): confirma que está al día; si no lo está, la deuda puede recaer sobre ti como nuevo propietario en algunos casos.
- ITV en vigor: revisa la fecha de caducidad y, si puedes, pide ver el informe de la última inspección: te dirá si hubo algún defecto detectado (aunque fuera subsanado).
- Informe del vehículo: se puede solicitar un informe oficial en la DGT (por un pequeño coste) que confirma si el coche tiene cargas pendientes (embargos, reservas de dominio) o si ha sido dado de baja.
- Historial de mantenimiento: facturas de revisiones, cambios de aceite, distribución, neumáticos... Cuanto más completo, mejor indicio de que el coche ha sido bien cuidado.
2. Revisión exterior e interior
- Mira la carrocería con luz natural y en ángulo, buscando diferencias de tono entre piezas (indicio de repintado tras un golpe).
- Comprueba que las holguras entre puertas, capó y maletero son uniformes por ambos lados.
- Revisa el desgaste de los asientos, volante y pedales: debería ser coherente con el kilometraje que marca el cuentakilómetros.
- Prueba todos los elementos eléctricos: elevalunas, aire acondicionado, luces, sistema multimedia, sensores de aparcamiento.

3. Revisión mecánica básica
- Arranque en frío: si es posible, comprueba cómo arranca el coche completamente frío (no recién movido por el vendedor). Ruidos extraños en frío suelen ser más reveladores.
- Niveles de líquidos: aceite, refrigerante y líquido de frenos, revisando también que no haya aspecto lechoso o de mezcla entre ellos (indicio de problemas más serios).
- Humo del escape: humo azulado indica quema de aceite; humo blanco persistente (más allá del vapor de agua normal en frío) puede indicar un problema de junta de culata.
- Neumáticos: comprueba el desgaste (uniforme o irregular) y la profundidad del dibujo; un desgaste irregular puede señalar un problema de alineación o suspensión.
- Frenos: ruidos al frenar, vibraciones en el pedal o el volante, o que el coche "tire" hacia un lado al frenar.
4. La prueba de conducción
Nunca compres un coche sin probarlo. Durante la prueba:
- Circula tanto en ciudad como, si es posible, en carretera o autovía, para notar el comportamiento a distintas velocidades.
- Prueba todas las marchas (o el comportamiento del cambio automático en todo el rango de revoluciones).
- Comprueba que la dirección no tira hacia un lado y que no pesa de forma anómala a baja velocidad.
- Presta atención a cualquier ruido, vibración u olor extraño que no estuviera presente al arrancar.
5. Campañas de revisión (recalls) pendientes
Muchos modelos han tenido a lo largo de su vida alguna campaña de revisión gratuita por parte del fabricante (por ejemplo, por un componente concreto con un fallo conocido). Un concesionario oficial de la marca puede comprobar, con el VIN, si la unidad que te interesa tiene alguna campaña pendiente sin resolver.
6. Comparar el precio con el mercado
Antes de cerrar el precio, compara con varios anuncios similares (mismo modelo, año, motor y kilometraje aproximado) en distintos portales de compraventa. Un precio muy por debajo de la media es tan sospechoso como uno muy por encima: puede indicar un problema oculto, una urgencia por vender, o directamente un intento de estafa.
7. ¿Particular o profesional?
Comprar a un profesional suele incluir garantía legal (mínimo un año en la venta de coches usados por parte de vendedores profesionales en España) y, a menudo, una inspección previa del vehículo. Comprar a un particular puede salir más barato, pero traslada a ti toda la responsabilidad de verificar el estado real del coche, sin garantía legal más allá de lo que se pacte expresamente por escrito.
Te hemos resumido los 27 puntos clave en un checklist descargable en PDF.
8. Estafas comunes y cómo evitarlas
- Manipulación del cuentakilómetros: compara el kilometraje del anuncio con el que figura en el historial de ITV; una diferencia grande o un desgaste de asientos y pedales que no encaja con los kilómetros declarados son señales claras.
- Coches con cargas o embargos ocultos: el informe del vehículo de la DGT confirma si hay reservas de dominio o embargos pendientes que pasarían a ti como nuevo propietario.
- Pago por adelantado sin ver el coche: nunca envíes ninguna señal o pago completo sin haber visto el vehículo en persona (o a través de alguien de confianza) y comprobado su documentación.
- Vendedores "profesionales" haciéndose pasar por particulares: revisa si el mismo número de teléfono aparece en varios anuncios distintos; puede tratarse de un vendedor profesional sin las obligaciones de garantía que exige la ley, evitando así ofrecerte cobertura legal.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta el informe del vehículo de la DGT?
Es un trámite económico (unos pocos euros) que se solicita online con la matrícula del vehículo, y confirma el titular, si tiene cargas o embargos pendientes y otros datos administrativos básicos.
¿Merece la pena pagar una inspección profesional antes de comprar?
Para compras de cierto importe, sí: el coste de una inspección independiente (habitualmente entre 60€ y 150€) es mucho menor que el riesgo de una avería grave no detectada, sobre todo si compras a un particular sin garantía legal.
¿Qué pasa si el coche tiene una campaña de revisión (recall) pendiente?
La reparación suele ser gratuita en cualquier concesionario oficial de la marca, así que no tiene por qué ser un problema, pero conviene saberlo antes de comprar y confirmar con el concesionario cuándo se puede realizar.