
En la sala de prensa del Autódromo Nacional de Monza, Max Verstappen no se anduvo con rodeos el jueves al hablar de cómo se presenta el fin de semana con los motores de la nueva era 2026. Preguntado por el reto de gestionar la energía en un circuito hecho casi todo de rectas, el neerlandés lo resumió como una experiencia "bastante dolorosa" e ineficiente desde el punto de vista energético.
El problema de fondo es técnico: los motores actuales combinan una parte térmica con un componente eléctrico mucho más exigente que en generaciones anteriores, y ese componente necesita curvas y frenadas para recargarse. Monza, con sus rectas larguísimas y apenas frenadas de verdad entre curva y curva, no ofrece ese margen. Verstappen comparó la forma de dosificar el acelerador con la de manejar las riendas de un caballo al trote: hay que hacerlo con delicadeza para no quedarse sin energía en el peor momento.
La cuestión de fondo, más allá de esta carrera concreta, es si la FIA introducirá cambios en el reglamento para paliar este efecto en los circuitos más rápidos del calendario, algo que varios pilotos llevan meses reclamando en las ruedas de prensa de cada fin de semana.