
Ferrari ha convertido su Gran Premio de casa en un homenaje a Michael Schumacher, el piloto que le devolvió los títulos mundiales tras más de dos décadas de sequía. La Scuderia ha preparado una decoración especial para sus monoplazas de 2026, inspirada en el Ferrari F310 de 1996: el coche con el que el siete veces campeón del mundo comenzó su etapa en Maranello.
El recuerdo va mucho más allá de la pintura del SF-26. Ferrari expondrá tres monoplazas históricos en Monza, y el mítico F2002 —uno de los coches más dominantes de la historia de la Fórmula 1— volverá a rodar sobre el asfalto italiano con Rubens Barrichello y Sebastian Vettel al volante. Hamilton y Leclerc, por su parte, lucirán monos especiales durante el fin de semana en el mismo tono homenaje.
Para una afición tan entregada como la italiana, ver rodar de nuevo un coche como el F2002 en Monza es, en sí mismo, uno de los grandes atractivos del fin de semana, más allá de lo que decida el resultado en pista.